
Ambientada en el mundo real, la historia comienza el 6 de Junio de 1916 Wych Cross, Inglaterra, donde una secta lleva a cabo un peligroso ritual para invocar y encarcelar a Muerte; una de los siete Eternos (Siete seres que simbolizan respectivamente: Muerte, Sueño, Destino, Destrucción, Deseo, Desespero, Delirio), pero algo sale mal, y el capturado es su hermano menor, Sueño.
A partir de ese momento, y a través de la mano de diversos dibujantes, Neil Gaiman, nos narra los acontecimientos que provoca la captura de Sueño. Las repercusiones en el mundo mortal, dónde centenares de personas son incapaces de despertar, del mundo de los sueños que, sin la presencia de su rey, se desmorona paulatinamente, con las mentes de todos los que se encuentren en él, las relaciones entre los siete hermanos, y las repercusiones sobre el propio Sueño, cuya personalidad irá evolucionando al son de los acontecimientos.
A lo largo de la historia iremos conociendo a un curioso reparto de personajes nacidos de la comunión de la fértil imaginación de Neil Gaiman y de la mitología popular europea, tales cómo Lucifer, Anubis y Bast, Caín y Abel, las musas, etc.
También hay que tener en cuenta las pequeñas ironías que el autor va dejando a lo largo de la historia, cómo las personalidades de algunos personajes:

Destrucción, un gigantón simpaticote que disfruta componiendo poemas y haciendo esculturas.